Un viejo par de zapatos rotos

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15385250_1192095247547079_4458441632648959579_oUn día encontré un par de zapatos. Unos zapatos bellísimos pero un poco gastados, con la suela despegada, los cordones deshilachados. Me tomé el trabajo de llevarlos a arreglar al zapatero, le compré cordones nuevos. Cuando ya estaban arreglados los lustré. Parecían nuevos!!!! Nadie podía imaginar que los encontré en un basural.

Pensé que alguien los estaría necesitando. Hice una publicación con su foto, la foto salió realmente bien, comenté que número de calzado eran, sugerí cual sería su mejor uso. Escogí a quien se los pondría y haría feliz al poder caminar con ellos!!! Y así fue, lucían resplandecientes con aquella persona, Esa persona los siguió lustrando, lavó sus cordones y los cuidaba con cariño.

Hasta que un día, caminando por un empedrado (no siempre se camina por la planicie) se cayó. Sus manos se habían ensuciado, su cabeza golpeado, sus rodillas raspado y su tobillo fracturado. Seguramente los zapatos ya non eran tan buenos. Seguramente los zapatos eran los culpables de la caída, no lo eran ni sus pies, ni las piedras. Esa noche decidió deshacerse de ellos, pues le habían provocado dolor. Los zapatos que los habían hecho tan feliz, que combinaban con su atuendo favorito, aquellos zapatos que abrigaban sus pies y le aliviaban sus pasos en el asfalto, le habían fallado!!!

Decidió deshacerse de ellos cuanto antes. Pensó en sacarlos a la basura, olvidarlos en una plaza, o por qué no devolvérselos a quien con tanto amor los recuperó. Decidió asegurarse que aquellos zapatos ya no lo hagan caer, que ya no tenía tiempo para lustrarlos y cuidarlos. Pensó que con no usarlos más, sus pies se sentirían mejor. Pensó que a simple vista nadie se daría cuenta del pequeño agujero que por el uso, se produjo en la plantilla. Y llegó el momento, al final ya no los vería más, los zapatos de aquella vidriera prometían ser más cómodos, duraderos y sobre todo eran nuevos!!! Olvidó todo lo vivido junto a ellos, pero recordó a quien se los dio con tanto amor.

Hoy me devuelven un animal que he rescatado, para muchos, tan sólo un viejo par de zapatos rotos.

Giselle – Las Renatas

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